Informe de mercados cierre tercer trimestre

Hemos cerrado un tercer trimestre de auténtico pavor. Hemos sido testigos de caídas muy severas de las bolsas, sobre todo muy intensas durante el mes de agosto.

Sólo por recordar la intensidad de estas caídas, en este trimestre, el Eurostoxx ha perdido un 24%, el Ibex un 18% y el Standard and Poors 500 norteamericano un 15%

En Europa, estamos inmersos ya no en un problema económico sino en un problema de índole política, cual es el de ser consciente de que ha habido ciertos países que han vivido por encima de sus posibilidades y ahora deben ajustar su nivel de vida a su riqueza. Las líneas de financiación se han cerrado y se necesita la ayuda de los países más sólidos de Europa para sobrevivir, ayuda que estos países dan a cambio de fuertes reformas estructurales en sus balances presupuestarios (disciplina fiscal).

Es evidente que el único camino para resolver el problema europeo es más Europa, es decir, dar pasos hacia una Unión Fiscal y a más largo plazo política. Esto supone una cesión importante de soberanía por parte de los países más débiles.

Los importantes ajustes que se deben realizar en Europa van a provocar un período de muy escaso crecimiento en esta zona geográfica.

Los principales problemas han pivotado sobre la forma de resolver la tragedia griega, cuya quiebra es un hecho ya aceptado y donde el principal temor es el efecto que este impago o reestructuración vaya a tener sobre la banca europea (principales tenedores de la deuda de este pais) y sobre la banca norteamericana (principales vendedores de los instrumentos que han comprado los bancos europeos para cubrirse del posible riesgo de impago de este país).

Adicionalmente a esto, hay que considerar que la “solución” que se de a Grecia va a ser la misma que Portugal y tal vez otros países van a querer aplicar, con lo que tiene que ser una solución viable.

En cuanto a la economía norteamericana, si bien es cierto que se está produciendo un parón en la actividad económica de esta zona, no es menos cierto que todavía tienen algo de margen de actuación, una única dirección política y una voluntad decidida a preservar el crecimiento de la zona.

Por el lado positivo vemos ciertos indicios de que en Europa se está avanzando en la búsqueda de una solución; por un lado se habla abiertamente de la quiebra (eufemísticamente reestructuración) Griega, se es consciente de la necesidad de, en ese mismo momento, recapitalizar las Entidades Financieras y cada vez se ve una mayor unión en el eje franco alemán que aboga por el inicio de la solución a los problemas, la Unión Fiscal.

Otro de los aspectos positivos es que los balances de las compañías, tanto europeas como americanas, están en una situación totalmente diferente a la de 2008 con unos volúmenes de liquidez importantes y sin grandes problemas de endeudamiento.

Un tercer aspecto positivo es que los mercados financieros, en principio, ya tienen descontados en los niveles de precios actuales el descenso en el crecimiento de la economía mundial y la caida de beneficios que esto producirá en las empresas.

El último tema a tratar es la situación de los países emergentes. Estos paises muestran un nivel de saneamiento en sus finanzas públicas envidiable y un crecimiento de sus economías sólido. Esta situación hace que si estos países necesitaran dar un empuje a su economía tengan los instrumentos necesarios para hacerlo.

Adicionalmente a esto, el proceso de creación de una cierta clase media en las economías emergentes debe traer consigo un crecimiento sostenido en esas zonas y debe tender a la apreciación de las divisas emergentes para reflejar la mejor situación económica y financiera de estos países. Todo esto debe beneficiar a compañías europeas y norteamericanas que puedan exportar a estas zonas.

El parón en el crecimiento en la zona desarrollada debería tener como efecto inmediato un mayor control de la inflación, la cual era una de las grandes amenazas para esta zona.

No se puede olvidar el hecho de que la solución al problema mundial tiene un componente muy alto de política y que los políticos de cada país tienen unas motivaciones, fudamentalmente electorales, que les hace ser reticentes a la hora de tomar medidas impopulares; esto puede y va a producir momentos de muy alta volatilidad en los mercados financieros y este es un aspecto que, como inversores, hay que tener presente.

Dicho todo lo anterior y, por resumir nuestra idea, somos más positivos en renta variable que en renta fija, creemos que, salvo hecatombe política, hemos visto los mínimos de los mercados financieros, apostamos por fondos flexibles y globales, creemos que la Bolsa Alemana ha sido castigada en exceso y pensamos que cuando la situación se estabilice deberá ser una de las primeras en reaccionar.

Pensamos que el Mundo no va a volver a caer en recesión y continuamos siendo positivos en Emergentes o en compañías cuyo resultado dependa del crecimiento de estos países

Debemos volver a los fundamentos de la inversión: largo plazo, coherencia y diversificación y ser conscientes de que los mercados financieros amplifican los movimientos, tanto al alza como a la baja.

Luís Aranburu

Profesor de Inversiones financieras en CESINE Centro Universitario.

Bookmark and Share