Ona Saumell es estudiante del primer curso del Grado Oficial en Administración y Dirección de Empresas en CESINE y ha trasladado sus conocimientos sobre matemáticas empresariales a la práctica del surf

La propuesta inicial consistía en elegir un aspecto de la vida cotidiana para aplicar la teoría matemática con la que trabajan en clase, algo que Ona decidió centrar en el surf. En concreto, el interés de su proyecto se basa en buscar y aplicar las fórmulas que rigen la formación de las olas para que los surfistas mejoren su técnica.

Saumell suele practicar surf en el Sardinero, una playa que se encuentra a cinco minutos andando desde el Campus y en la que existen varias zonas donde surfear olas potentes con secciones tuberas.

Asegura ser una “apasionada” del surf y por ello decidió trasladar los números a este ámbito: “aunque no lo parezca a primera vista, todo lo que sucede en el agua con las olas se rige por las matemáticas y a medida que iba investigando era más consciente de ello”.

De hecho, el objetivo del trabajo es aprender cómo se forman las olas (qué cantidad de masa de agua se arrastra, cuál es la energía que se produce, etc.) para ponerlo en relación con la posición de la tabla y la del surfista sobre esta.

Aunque en el proceso de búsqueda de información se ha enfrentado “a fórmulas de nivel muy avanzado”, afirma que, gracias a la “investigación” y a la “ayuda de la profesora” ha podido comprender mejor la información para desarrollarla de forma adecuada y saber discriminar contenidos.

Además valora la oportunidad que CESINE brinda a los alumnos de trabajar con casos prácticos, ya que, gracias a proyectos como este pueden desarrollar los aspectos reales de las bases teóricas que aprenden en clase.

La costa de Cantabria es una de las zonas más apreciadas por los surfistas para practicar este deporte. La fuerza del mar, las mareas vivas y los suaves vientos convierten a las playas de los alrededores de Santander en escenarios perfectos para coger olas: El Sardinero, Somo, Berria, Valdearenas y Los Locos son solo algunos de los arenales dispuestos para disfrutar de este deporte.