La pasada semana Ricardo Cavolo, uno de los ilustradores españoles más internacionales, ha estado en CESINE para compartir con los alumnos de los grados de diseño su experiencia, su técnica y explicarles cómo se puede hacer esa especie de transición que hay entre la universidad y el mundo laboral. El curriculum profesional de Cavolo ha ido creciendo exponencialmente  tras ganar el concurso de la portada de Yorokobu en 2012 y su estilo tan marcado se ha podido ver en diversas galerías de Madrid, Londres, París, Montreal, Porto, Hong Kong o Milán. Cavolo es un artista multidisciplinar y ha trabajado en campañas publicitarias para marcas como Nike, Converse, Coca Cola o Levi’s, pero también tiene su propia marca de ropa y ha colaborado con ZARA o Gucci. Además es autor de las ilustraciones de libros y discos y ha colaborado en diseño de interiorismo con firmas como IKEA. El artista salmantino, nacido en 1982, mamó de pequeño esta profesión ya que su padre era pintor y creció rodeado de pinturas y cabelletes.

¿Qué les has transmitido a los alumnos de CESINE en tu encuentro?

Ha sido un ejercicio de sinceridad pleno. Ha sido una conversación de manera horizontal, sin púlpito, con un debate en el que se generó todo tipo de situaciones. Creo que ha sido un  aprendizaje que les puede servir para la vida práctica, ya que he estado a su disposición para compartir mi experiencia profesional con ellos, y he tratado de resolver sus dudas, y hemos hablado desde los tipos de materiales, hasta aspectos más técnicos, pasando por consejos de cómo pueden llegar a los objetivos profesionales que se han marcado.

Ricardo Cavolo en un momento de su intervención ante los alumnos
Ricardo Cavolo en un momento de su intervención ante los alumnos

Eres un artista con un estilo personal muy marcado y reconocible. ¿Qué les puedes decir a los alumnos que quieren seguir tus pasos y crear su propio estilo y marca personal?

Conseguir tu propio estilo es complejo en el sentido de que tiene que venir de una manera natural y, casi, no intencionada. Es decir, va a llegar. Pero de la única manera que lo va a hacer es, obviamente, trabajando y practicando mucho. Es de la mejor manera en la que terminas entendiéndote bien. Hay que saber lo que te gusta de verdad. No hay  que adquirir o coger cosas solamente de lo que está sucediendo hoy en día y llevarlo a tu terreno. Tienes que hacer un buen análisis de quién eres y empezar a divertirte única y exclusivamente. Hay que jugar, y pasado el tiempo te darás cuenta de que has generado tu propio lenguaje mezclando todo eso que te gusta. Obviamente esto sucede en el aula y fuera de ella. Necesitas que suceda en todos los ámbitos en los que estás trabajando porque la creatividad no es cosa exclusiva de un espacio, sino que se lleva dentro y se trabaja constantemente.

Hablando de la creatividad y el aula, ¿cómo se puede trabajar este aspecto en las clases?

La creatividad se genera en cualquier ámbito. El aula es un ámbito súper importante porque cuentas con dos cosas fundamentales. Un profesor, que sabe más que tú y que tiene una experiencia y que por tanto te va a dar muchas nociones, pistas, automatismos y te va a mostrar caminos, que es lo que más necesitas para poder desarrollar una creatividad. Y en segundo lugar pero muy importante también, unos compañeros. Es necesario no estar aislado cuando estás creando. Necesitas no solo la respuesta de la gente de lo que haces, sino ver lo que hacen ellos. Ver como piensan; ver sus procesos. Aprendes de todo. Del profesor pero también de tus compañeros.

En una entrevista afirmabas que un primer momento pensaste que la universidad no te había aportado mucho, pero con el tiempo fuiste cambiando de opinión. ¿De que te ha servido?

Salí enemistado con mi proceso educativo en general pero reconozco que, con el tiempo y la experiencia, he visto que es un proceso que es bueno. Volvería a pasar por él. Ni me lo plantearía. Yo venía con cosas adquiridas de mi padre, pero en la universidad aprendí otras nuevas. Es un aprendizaje de mil maneras. A nivel social, educativo y personal. También aprendí a gestionar mi propio camino, a conocerme. Invertía mucho tiempo en practicar y en trabajar.

Visto del salón de actos de CESINE en la ponencia de Cavolo

En CESINE uno de los objetivos es preparar a los alumnos para la vida laboral real y por eso su metodología tiene un carácter eminentemente práctico. ¿Qué opinas de esta filosofía de formación?

El tema práctico en el proceso educativo es básico y fundamental. No soy un teórico  de la educación ni de la enseñanza, pero considero, basándome en mi experiencia, que valoro mucho más la experiencia práctica que la teórica. Obviamente necesitas la teoría, pero donde más aprendes es el campo de batalla, en el gimnasio que son las prácticas y esto CESINE lo hace muy bien. En mi caso, después de acabar las prácticas de un grado superior que hice al terminar la universidad, conseguí trabajo a la semana de terminar las prácticas.

En tu encuentro en CESINE has estado con alumnos de los grados en Diseño Gráfico, Diseño de Moda y Diseño de Interiores. Precisamente tú has trabajado en todos estos ámbitos. ¿El futuro del diseño es multidisciplinar?

Depende de cada perfil. Hay gente que solo pintará toda la vida porque es lo que le hace feliz. Pero hay otra gente que por inquietud más que por supervivencia, yo por ejemplo, necesita trabajar en diferentes sectores. Se me puede llamar ilustrador porque he hecho libros, pero también he hecho cosas de moda con Zara o Gucci, he hecho cosas de interiorismo con IKEA, he hecho ropa por mi cuenta, he hecho exposiciones en galerías… es decir  tengo como varios canales de desarrollo y no es que los haga porque teniéndolos todos sobreviva, sino porque los necesito. Es decir, yo no podría hacer solo libros, ropa o interiores porque me aburriría. Necesito ese cambio porque es un reto que me obliga a ingeniármelas, y de ese ingenio surge algo interesantes y bueno. Esa emoción y ese riesgo son necesarios para mí.